de nuevo rojo vino es el primero de los ensayos de un proyecto más amplio, práctico y teórico, encarnado en las virtudes del cuaderno como soporte estético, cuyo eje esencial reside en la disección de la multiplicidad de impresiones del flâneur contemporáneo.

La creación de imágenes alternativas a la vivencia hegemónica ⏤pura normalidad⏤ ha sido tradicionalmente entendida desde la otredad como un plano supeditado, supra o extrareal, que deja a un lado la contemplación de la singularidad temporal, relacional y práctica: el canon percepcional. En su lugar, de nuevo rojo vino remite a un apropiarse de la vida reivindicando la vivencia consciente a través de la transformación de la cotidianeidad más inmediata de una temporalidad y un lugar a menudo pseudovividos ⏤vividos desde la inconsciencia y la pasividad⏤. El paseo no es azaroso, sino que atiende a un rumbo premeditado, reflexivo. La actitud vital y estética de esta figura a la deriva, ha de ser tomada en sí como un ejercicio artístico que permite aunar ética y estética. La trascendentalidad de la contemplación efímera no es garantizada por la fijación de la imagen, sino que viene dada por el anacronismo de lo compartido (dibujo) con la comunidad espectadora. El dibujo funciona como documento del proceso de interacción transformadora; pero en sí mismo, encripta un valor sensible ligado a un contexto irreversible.

Las microhistorias cotidianas fruto de la interacción transformadora de la derive están sujetas a nuestro tiempo (¿hipermoderno?). En consecuencia, la elección del cuaderno como soporte y de la tinta como técnica no son azarosas, sino que atienden a un componente materialista esencial y deliberado: están ligadas a las necesidades coyunturales de un orden urbano contemporáneo; un aquí y ahora acelerados, reducidos, (in)mediatizados, pero también modificados por la experiencia del dibujo.

Analizo así el entorno en el trazo bajo la premisa: “la geometría como contenedor del individuo en los espacios cerrados”. Una vez fuera de los mismos, la apertura no viene condicionada únicamente por la propia visión o sensación abismal sino que, a la par, la imposibilidad de predecir o controlar ⏤sí de categorizar, no obstante⏤ ciertos fenómenos naturales, influye en el estado y comportamiento del individuo. Este salto cualitativo entre interior y exterior gesta la continua dialéctica entre las dos esferas: yo y medio, Leib y Körper; vaivén axial de la propuesta de nuevo rojo vino.