de nuevo rojo vino es el primero de los ensayos de un proyecto más amplio, práctico y teórico, encarnado en las virtudes del cuaderno como soporte estético, cuyo eje esencial reside en la disección de la multiplicidad de impresiones del flâneur contemporáneo. La trascendentalidad de la contemplación efímera no es garantizada por la fijación de la imagen [recreada] de la retina del que ve; en su lugar, viene dada por el anacronismo de lo compartido con la comunidad espectadora, imagen creada, en definitiva. Analizar el entorno en el trazo, bajo la premisa: “la geometría como contenedor del individuo en los espacios cerrados”.

Una vez fuera de los mismos, la apertura no viene condicionada únicamente por la propia visión o sensación abismal, sino que, a la par, la imposibilidad de predecir o controlar –sí de categorizar, no obstante– ciertos fenómenos naturales, influye en el estado y comportamiento del individuo. Este salto cualitativo entre interior y exterior, aplicable también al análisis arquitectónico, gesta la continua dialéctica entre las dos esferas: yo y medio, Leib y Körper; vaivén axial de la propuesta de nuevo rojo vino.